Los negociadores de la Unión Europea (UE) alcanzaron este viernes un acuerdo sobre una legislación inédita a nivel mundial para regular el uso de la inteligencia artificial (IA), anunció el comisario europeo de Mercado Interno, Thierry Breton, responsable por temas digitales.

«¡Histórico!», expresó Breton en la red X (antes Twitter), después de tres días de negociaciones entre los Estados miembros y el Parlamento Europeo. «Con el acuerdo político la UE se torna en el primer continente en determinar reglas claras para el uso de la inteligencia artificial», añadió.

La legislación sobre inteligencia artificial «es mucho más que apenas un conjunto de reglas: es una plataforma para que las empresas y los investigadores de la UE se pongan al frente de la carrera por una IA que sea confiable», acotó.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea (el brazo ejecutivo de la UE) aplaudió en redes sociales el acuerdo alcanzado.

La legislación es «un cuadro legal único para el desarrollo de una IA en que podamos confiar», señaló la funcionaria alemana.

Representantes de los países del bloque y del Parlamento Europeo mantuvieron agotadoras jornadas de negociaciones para definir el ambicioso proyecto de legislación.

La más reciente ronda de conversaciones arrancó el miércoles, pero después de 22 horas de negociaciones las partes decidieron retomar las reuniones en la mañana de este viernes.

La iniciativa había sido lanzada en 2021 por la Comisión Europea, con el objetivo de bloquear el uso indebido de la inteligencia artificial y al mismo tiempo impulsar la innovación en el sector.

Sin embargo, las discusiones fueron sorprendidas por la explosiva aparición en escena del programa ChatGPT, a fines de 2022.

La capacidad de ese dispositivo de producir disertaciones o poemas en apenas segundos hizo encenderse las luces de alarma por el uso indebido de la tecnología.

Este proyecto de legislación aún deberá ser aprobada en el Parlamento Europeo y en los países del bloque, aunque el acuerdo sellado el viernes representa un importante paso adelante para la UE.

El corazón del proyecto es un conjunto de reglas a imponer a sistemas considerados de alto riesgo, como aquellos utilizados en infraestructura esencial o educación.

Estos sistemas estarían sujetos a una serie de obligaciones fundamentales, como garantizar el control humano sobre los procesos, el establecimiento de documentación técnica o hasta la implementación de un sistema de gestión de riesgos.

La legislación también prevé una supervisión específica de los sistemas de IA que interactúan con los humanos, a los que se le obligará informar a cada usuario cuando esté en contacto con una máquina.

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